La mujer que había llegado antes pidiendo ayuda para encontrar su ardilla vuelve a aparecer en el patio. Ve que la Takeshi tiene a su querida y adorable ardilla en sus brazos y se acerca corriendo a ella.
- ¡Oh, mi ardillita, mi ardillita! - Se la quita de las manos a Umiko. - ¡Gracias, gracias, gracias, os estaré eternamente agradecida! - Sale de allí todavía agradeciendo que hayan encontrado a su mascota.